Terapia de juego infantil

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Terapia de juego infantil2018-07-24T17:31:17+00:00

Terapia de juego infantil

¿Qué es?

La terapia de juego constituye una técnica proyectiva de intervención, que le aporta al niño la posibilidad de expresar su mundo interno, incluyendo sus miedos, preocupaciones y recursos, a través de un lenguaje simbólico, que se ajusta a su forma de comunicación e interacción con el mundo exterior. Es una técnica en la que hay un predominio de la fantasía y lo simbólico, ya que la intervención se realiza a través del juego, por lo que se ajusta a la forma de entender y experimentar la realidad de los niños.

¿Cómo funciona?

Mediante esta técnica, se le dota al niño de diferentes recursos lúdicos, como muñecos, animales, pizarras, colores, personajes, etc, que le permiten representar realidades personales que le producen malestar, como un intento de expresar sus emociones, contenerlas y promover formas alternativas más adaptativas para gestionar sus problemas.

Durante esta técnica, se da libertad al niño para que utilice libremente los materiales expuestos, permitiendo la expresión de sus necesidades y conflictos. El terapeuta va interviniendo en la medida en la que el niño lo incluye en el juego, analizando las secuencias y el juego que va desarrollando, interviniendo a partir de las necesidades del niño, reflejando sus emociones, conteniéndole, incluyendo recursos y presentando alternativas que le ayuden a reparar lo que está herido o a construir lo faltante.

¿Para qué casos conviene utilizarla?

Es una modalidad de intervención muy flexible, ya que puede aplicarse en los casos de la clínica infantil, desde niños preescolares hasta incluso preadolescentes. Con frecuencia suele aplicarse a partir de los 3 años, edad en la que se desarrollan las capacidades cognitivas del niño para poder realizar el juego simbólico. Este tipo de juego se refiere a la capacidad del pequeño para representar sentimientos, experiencias y situaciones de la realidad a través de símbolos, en este caso juguetes, proceso por el que pasa de la realidad a la fantasía continuamente. Al ser libre y favorecer múltiples recursos para su uso, es aplicable a cualquier tipo de conflicto psicológico que manifieste el niño.

El poder terapéutico de la terapia de juego permite trabajar áreas generales como la comunicación, la regulación emocional, la capacidad de vinculación, el juicio moral, el fortalecimiento del Yo, la preparación para la vida, la agresividad, etc.

Un ejemplo de su uso…

“Dani era un chico de 9 años que tenía dificultades de adaptación, tanto en casa como en el colegio, fue derivado a terapia por problemas de agresividad. Vivía con su madre, su padrastro y una hermanastra mucho menor que él, que recibía una atención especial con una diferencia muy marcada con respecto al trato hacia él.

A lo largo de las sesiones de psicoterapia se utilizó la terapia de juego, en la que Dani pudo actuar su problema a través de ésta, con ayuda de marionetas. En su juego, de forma espontánea representó distintos personajes, con los cuales tenía una relación similar. Dani parecía vivir la autoridad de su padrastro y del director de su colegio, de forma muy dictatorial. Los sentimientos de ambivalencia hacia su padre se manifestaban en las marionetas en dos partes del juego, en las que primero, le pegaba con mucha agresividad, y luego, le defendía de otros que querían lastimarle:

Dani observa todos los juguetes que hay, se detiene y mira las marionetas, coge una marioneta comienza a hacer voces “Éste es Ronny, el niño malo, su padre quiere que se levante y siempre lo está mandando, pero no llega tan lejos”… -Va cambiando las voces según los personajes- “¡Levántate y ve a colegio!”, “No quiero”, “Eres un tonto, eres el niño más tonto que he conocido”. Comienza a golpear a la marioneta que representaba al niño, finalmente cuenta que el niño decide escaparse de casa…

Tras varias secuencias de juego, el niño acaba pegando a un payaso con el que el padre había tenido un problema y le había insultado, “tú le pegaste a mi padre, voy a dejarte como un trapo”. La terapeuta refleja la ambivalencia hacia la figura paterna y le ayuda a integrar cómo puede experimentarse sentimientos tan opuestos, a la vez que encuentra una forma de relacionarse donde se siente mejor.

A lo largo de las sesiones, continuó utilizando las marionetas para actuar sus problemas familiares, permitiendo trabajar la agresividad que sentía hacia su padrastro, su hermana y el colegio, reduciendo significativamente sus comportamientos agresivos que le llevaron a terapia”.

Schaefer, C. (2012). Fundamentos de la Terapia de Juego. Manual Moderno: México.

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